Los 5 autos fabricados en México que más se venden en EE.UU.
México mantiene un papel clave en la industria automotriz al fabricar algunos de los vehículos con mayor demanda en el mercado estadounidense
Neumático de la Ford Bronco. Crédito: Ford. Crédito: Cortesía
México continúa demostrando su importancia dentro de la industria automotriz de Norteamérica. Gran parte de los vehículos que circulan por las carreteras de Estados Unidos salen de plantas instaladas en territorio mexicano, donde las principales marcas producen desde SUV hasta pickups que figuran entre las favoritas de los consumidores.
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Los números respaldan ese protagonismo. De acuerdo con datos de Car Industry Analysis, el 36% de los automóviles ligeros que Estados Unidos importó fueron ensamblados en México. Además, el ritmo de las exportaciones no se ha frenado.
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En enero de 2026 se enviaron 224,528 vehículos ligeros, un crecimiento de 2.3% frente al mismo mes del año anterior, mientras que en mayo la cifra llegó a 306,288 unidades, con un incremento de 1.7%.
Chevrolet Equinox mantiene un lugar privilegiado
Entre los modelos fabricados en México con mejor desempeño aparece el Chevrolet Equinox. El SUV compacto registró ventas por 205,989 unidades en Estados Unidos durante 2024, lo que representó un crecimiento de 8.6% frente al año previo.
Este vehículo se ensambla en la planta de General Motors ubicada en Ramos Arizpe, Coahuila, una instalación que abastece buena parte de la demanda de SUV compactas para el mercado estadounidense.
La marca también fortalece su presencia con la llegada del Equinox EV, una variante eléctrica que complementa la oferta del modelo y forma parte de la estrategia de electrificación de General Motors en la región.
Pickups que siguen marcando el paso
La Toyota Tacoma continúa siendo una de las pickups medianas más buscadas por los compradores estadounidenses. Aunque sus ventas retrocedieron 21.1% respecto al año anterior, conserva una sólida reputación gracias a su confiabilidad y capacidad de trabajo.
La camioneta se fabrica en Baja California y mantiene su competitividad gracias a la nueva generación y a la incorporación del sistema híbrido i-Force Max, una combinación que le permite responder a un mercado cada vez más exigente.
Otro nombre destacado es la GMC Sierra, producida en la planta de General Motors en Silao, Guanajuato. Esta instalación es uno de los principales centros de exportación de pickups de gran tamaño hacia Estados Unidos. Aunque el segmento enfrenta mayor competencia y ajustes derivados del nuevo escenario comercial, la Sierra sigue ocupando una posición relevante.
Las Ram Pickups también forman parte del grupo de modelos mexicanos con mayor presencia en Estados Unidos. Aunque registraron una caída de 17.6% en ventas, siguen siendo una referencia tanto para clientes que buscan una camioneta de trabajo como para quienes prefieren versiones con mayor nivel de equipamiento.
Su producción se concentra en el complejo de Stellantis en Saltillo, Coahuila. Debido al elevado volumen que exporta desde México, la gama Ram es una de las más expuestas al arancel del 25% aplicado a los vehículos importados, una situación que ha llevado a la marca a replantear su estrategia comercial.
Ford Bronco Sport completa el listado
El Ford Bronco Sport es otro de los vehículos ensamblados en México que ha logrado consolidarse en el mercado estadounidense. Este SUV, fabricado en la planta de Hermosillo, Sonora, ha encontrado un lugar entre los consumidores que buscan un vehículo con imagen aventurera y buenas capacidades para distintos tipos de camino.
Su crecimiento coincide con el auge de los SUV compactos de estilo todoterreno, una tendencia que ha impulsado su desempeño comercial tanto en 2025 como en lo que va de 2026.
¿Qué hace tan competitivos a los autos hechos en México?
La posición de México dentro de la industria automotriz responde a varios factores. Los costos de producción siguen siendo competitivos frente a otros mercados, mientras que la cercanía con Estados Unidos reduce tiempos y gastos logísticos para los fabricantes.
A eso se suma el papel del T-MEC, que permite que muchos vehículos producidos en México ingresen al mercado estadounidense con ventajas arancelarias siempre que cumplan las reglas de origen establecidas en el acuerdo.
Sin embargo, el panorama también presenta desafíos. El endurecimiento de las políticas comerciales y la aplicación de nuevos aranceles incrementan los costos para las armadoras, un escenario que eventualmente también podría reflejarse en el precio que pagan los consumidores por algunos de estos modelos.
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