¿Por qué deberías reclamar el Seguro Social a los 62 años? 5 razones para hacerlo
Cobrar el Seguro Social a los 62 años reduce el beneficio, pero hay por lo menos 5 situaciones en las que comenzar antes puede tener sentido
Recibir menos dinero del Seguro Social a los 62 años no es necesariamente una razón de peso para no reclamarlo a esa edad. Crédito: Shutterstock
Esperar hasta los 67 años para reclamar el Seguro Social puede parecer la decisión más lógica, pero no todas las jubilaciones funcionan de la misma manera. Para algunos estadounidenses, comenzar a recibir el dinero antes puede encajar mejor por cuestiones personales que podrían afectar directamente los años en los que vivirán su retiro.
La Administración del Seguro Social (SSA) permite solicitar las prestaciones de jubilación desde los 62 años. Sin embargo, para quienes nacieron en 1960 o después, la edad de jubilación completa es de 67 años. Reclamar antes implica una reducción permanente de hasta 30% en el beneficio mensual.
Eso no significa que esperar siempre sea la mejor alternativa, la decisión depende de las circunstancias personales y de cuánto dinero se necesita ahora frente a cuánto se podría recibir después.
“Intenta no tomar decisiones basándote en presentimientos. Haz los cálculos”, explica Michael Greenwald, director de servicios fiscales de Berkowitz Pollack Brant, a U.S. News.
Estas son cinco situaciones en las que comenzar a cobrar el Seguro Social a los 62 años podría tener sentido.
1. Ya no puedes trabajar
Perder el empleo antes de la jubilación puede cambiar las prioridades. Un despido o un problema de salud puede dejar un vacío importante en el presupuesto, especialmente si no existen suficientes ahorros para cubrir los gastos.
“Por ejemplo, si te despiden y necesitas esos ingresos”, explica Will South, asesor nacional del Seguro Social de RichLife Advisors.
En 2026, una persona que cobra el Seguro Social antes de alcanzar la edad de jubilación completa puede ganar hasta $24,480 dólares sin que sus prestaciones se vean afectadas por la regla de ingresos. Por encima de ese límite, se retiene $1 dólar en beneficios por cada $2 dólares que se ganen.
2. Puedes coordinarlo con el beneficio de tu pareja
Las parejas casadas tienen una ventaja importante: pueden analizar sus prestaciones como parte de una misma estrategia.
Una posibilidad consiste en que el cónyuge con mayores ingresos espere para solicitar sus beneficios, mientras el otro comienza a cobrar a los 62 años. Retrasar el beneficio del trabajador con mayores ingresos puede aumentar su pago mensual y también tener consecuencias sobre las prestaciones para el cónyuge sobreviviente.
“Hay que analizar los beneficios de forma individual, pero también en su conjunto”, aconseja Dustin Wolk, asesor de clientes de Crescent Grove Advisors.
La decisión requiere revisar los ingresos de ambos, sus edades, sus ahorros y sus expectativas de jubilación. En algunos matrimonios, combinar diferentes edades para reclamar las prestaciones puede generar un flujo de ingresos más adecuado.
3. Necesitas dinero adicional para vivir
El Seguro Social no solamente puede utilizarse para pagar las facturas básicas, algunas personas mayores necesitan ingresos adicionales para cubrir gastos cotidianos, viajar, ayudar a familiares o disfrutar actividades que habían pospuesto.
“Estos son tus años dorados. Quieres disfrutarlos”, señala South.
Si los ahorros disponibles no son suficientes y el dinero del Seguro Social puede mejorar la calidad de vida durante los primeros años de jubilación, solicitarlo a los 62 años puede formar parte de una estrategia razonable.
4. Tu expectativa de vida podría ser más corta
Una de las principales razones para considerar el cobro anticipado es la posibilidad de que no se espere recibir prestaciones durante muchas décadas.
“Si supieras cuánto tiempo vas a vivir, la conversación sería mucho más fácil”, afirma Wolk.
Nadie puede conocer con certeza cuánto tiempo vivirá, sin embargo, los antecedentes familiares y el estado de salud pueden formar parte de la decisión. Una persona con problemas graves de salud y antecedentes familiares de longevidad reducida podría valorar de manera diferente el dinero disponible hoy frente a un beneficio mayor en el futuro.
5. Quieres tener mayor tranquilidad financiera
La cantidad máxima posible no siempre es la única prioridad, algunas personas prefieren comenzar a recibir un ingreso mensual estable, aunque eso implique aceptar un beneficio menor de por vida.
“Obviamente está el aspecto de los datos, pero también el aspecto psicológico”, explica Wolk.
La tranquilidad financiera también forma parte de una jubilación, porque si contar con el Seguro Social desde los 62 años permite reducir la presión sobre los ahorros o cubrir gastos que de otra manera serían difíciles de afrontar, ese factor puede pesar en la decisión.
La edad de 62 años abre la puerta al Seguro Social, pero no obliga a cruzarla inmediatamente. Comparar los escenarios antes de solicitar las prestaciones puede evitar que una decisión tomada hoy termine afectando los ingresos disponibles durante muchos años de jubilación.
También te puede interesar:
- Juguetes de la Cajita Feliz de McDonald’s, discos de vinilo y otras cosas que valen mucho dinero
- Sorprendente: esto hizo un hombre que encontró $128,000 en un ATM de Bank of America
- La IA dispara las estafas cibernéticas: 9 de cada 10 estadounidenses fueron víctimas
- Seguro Social de octubre se pagará más tarde para algunos beneficiarios
- Trump actualiza su promesa de enviar $5,000 con una condición