Estados Unidos enfrenta su peor brote de sarampión en décadas: los síntomas que los padres no deben ignorar

El brote de sarampión es el más grave desde 1991. Nueva York declaró la emergencia. Síntomas, complicaciones y cuándo deben consultar los padres

Profesional de salud prepara una vacuna para una niña en una clínica

La vacunación es la principal herramienta para prevenir el sarampión y frenar la propagación de los brotes. Crédito: Impremedia

Pensilvania superó los 1,000 casos y el país se acerca a 3,900 contagios en 2026. Nueva York declaró una emergencia ante la expansión de la enfermedad en estados vecinos.

Estados Unidos enfrenta el peor avance del sarampión en décadas, una enfermedad altamente contagiosa que volvió a afectar a miles de personas y encendió las alarmas de las autoridades sanitarias.

Pensilvania superó los 1,000 casos registrados durante este año, con hospitalizaciones y muertes asociadas a la enfermedad. El brote se convirtió en el más importante de ese estado en más de 30 años. A nivel nacional, Estados Unidos acumula cerca de 3,900 casos, en el peor año para el sarampión desde 1991.

La situación también llevó a Nueva York a declarar una emergencia para ampliar el acceso a vacunas y pruebas, debido a la aparición de casos en estados vecinos y en zonas rurales del estado.

¿Por qué el sarampión genera tanta preocupación?

El sarampión puede transmitirse por el aire cuando una persona infectada tose, estornuda o habla. El virus puede permanecer en un espacio cerrado durante un período prolongado y contagiar a personas que no estuvieron en contacto directo con el paciente.

La enfermedad es especialmente peligrosa para bebés, niños pequeños, embarazadas y personas con defensas bajas. También puede provocar complicaciones como neumonía, inflamación cerebral, deshidratación y, en los casos más graves, la muerte.

La caída de las tasas de vacunación y la circulación de información falsa sobre las vacunas contribuyeron al aumento de los brotes en distintas partes del país. Para evitar una transmisión sostenida, las autoridades sanitarias consideran necesario mantener una cobertura cercana al 95% de la población.

Estos son los primeros síntomas

Los síntomas no siempre aparecen de inmediato. Por lo general, comienzan entre una y dos semanas después de la exposición al virus.

Los padres deben estar atentos a:

  • Fiebre alta.
  • Tos seca.
  • Goteo nasal.
  • Ojos enrojecidos o llorosos.
  • Sensibilidad a la luz.
  • Cansancio intenso.
  • Pequeñas manchas blancas dentro de la boca.

Después de varios días suele aparecer una erupción en la piel. El sarpullido generalmente comienza en el rostro o detrás de las orejas y luego se extiende hacia el cuello, el torso, los brazos y las piernas.

La combinación de fiebre, tos, ojos rojos y sarpullido debe motivar una consulta médica, especialmente si el niño estuvo en una escuela, guardería, aeropuerto, evento multitudinario o vivienda donde se confirmó un caso.

¿Cuándo hay que buscar atención médica?

Los padres deben comunicarse con un médico si sospechan que su hijo pudo haber estado expuesto o presenta síntomas compatibles con el sarampión.

Es importante llamar antes de acudir a un consultorio o sala de emergencias. De esa manera, el centro médico puede tomar medidas para evitar que el virus se propague a otros pacientes y al personal sanitario.

La atención debe ser urgente si el niño presenta dificultad para respirar, somnolencia inusual, confusión, fiebre persistente, signos de deshidratación, convulsiones o un empeoramiento rápido de su estado general.

La vacuna sigue siendo la principal protección

La vacuna triple vírica, conocida como MMR, protege contra el sarampión, las paperas y la rubéola. Los niños suelen recibir la primera dosis entre los 12 y 15 meses de edad y una segunda dosis entre los 4 y 6 años, de acuerdo con el calendario de vacunación de Estados Unidos.

Las personas que no saben si fueron vacunadas deben consultar con un médico o con el departamento de salud de su condado. En algunos casos, una dosis administrada después de la exposición puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad.

Las familias que no tienen seguro médico pueden consultar los programas de vacunación de los departamentos de salud locales, las clínicas comunitarias y los centros que participan del programa federal Vaccines for Children.

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Qué deben hacer las familias

Si un niño tiene fiebre, tos, ojos rojos y sarpullido, debe permanecer en casa y evitar el contacto con bebés, embarazadas, adultos mayores y personas inmunodeprimidas.

Las autoridades recomiendan revisar los registros de vacunación, especialmente antes de viajar o comenzar el ciclo escolar, y consultar fuentes oficiales como los departamentos de salud estatales y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

La enfermedad puede prevenirse, pero requiere una detección temprana y una alta cobertura de vacunación para frenar la cadena de contagios.

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