Se detienen los robotaxis en Nueva York y ya hay polémica
Nueva York pausa las pruebas de robotaxis tras expirar permisos de Waymo, reabriendo el debate sobre seguridad y empleo
La empresa Waymo llevaba meses operando una pequeña flota de vehículos autónomos en zonas como Manhattan y Brooklyn. Crédito: Ross D. Franklin | AP
La idea de ver taxis sin conductor circulando por las calles de Nueva York suena cada vez más cercana, pero la realidad acaba de marcar una pausa inesperada.
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Las pruebas de vehículos autónomos que se estaban realizando en la ciudad han quedado suspendidas tras la expiración de los permisos de operación de Waymo, dejando en el aire el futuro inmediato de este tipo de tecnología en uno de los entornos urbanos más exigentes del mundo.
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El proyecto había despertado mucha expectación. No solo por lo que significa para la movilidad del futuro, sino también por el impacto directo que podría tener en el día a día de una ciudad donde el taxi es parte esencial de su ritmo.
Un experimento en el corazón del tráfico más complejo
La empresa Waymo llevaba meses operando una pequeña flota de vehículos autónomos en zonas como Manhattan y Brooklyn. No eran robotaxis completamente libres de supervisión, ya que contaban con un conductor de seguridad, pero sí representaban un paso importante en la validación del sistema en condiciones reales.
El objetivo era claro, poner a prueba la tecnología en uno de los escenarios más complicados posible. Y Nueva York no decepciona en ese sentido. Tráfico constante, peatones cruzando sin pausa, bicicletas, autobuses y una densidad urbana que obliga a tomar decisiones en cuestión de segundos.

Permisos vencidos y proyecto en pausa
El programa llegó a su punto de pausa tras la expiración de los permisos en marzo de 2026. Desde entonces, los vehículos han dejado de operar en la ciudad, al menos de forma temporal.
Lo curioso es que los datos iniciales del experimento eran positivos, sin registros de colisiones durante el periodo de prueba, algo relevante teniendo en cuenta el entorno.
Aun así, la ausencia de incidentes no fue suficiente para asegurar la continuidad inmediata del proyecto.
El debate que no se apaga
Más allá de la tecnología, el tema vuelve a tocar una fibra sensible. Nueva York cuenta con decenas de miles de conductores de taxi y plataformas de transporte, un sector que observa con preocupación el avance de los vehículos autónomos.
Para muchos trabajadores, la llegada de los robotaxis representa una posible transformación profunda del mercado laboral. No es solo una cuestión de innovación, también de estabilidad económica para miles de familias.
Seguridad, confianza y una ciudad difícil de replicar
La otra gran discusión gira en torno a la seguridad. Nueva York no es un entorno sencillo para un sistema autónomo. La convivencia constante entre distintos tipos de movilidad crea un escenario impredecible que pone a prueba incluso a los conductores humanos más experimentados.

Ese es uno de los motivos por los que, pese a los avances, la implementación total sigue generando dudas entre reguladores y ciudadanos.
El contraste con otras ciudades
Mientras Nueva York frena, otras ciudades siguen avanzando. Waymo ya opera servicios autónomos en lugares como San Francisco, Los Ángeles y Phoenix, donde las condiciones de tráfico son distintas y los programas han logrado consolidarse de forma más estable.
El panorama global muestra una tecnología que avanza, pero a ritmos diferentes según la ciudad. En el caso de Nueva York, la pausa no significa un adiós definitivo, pero sí deja claro que el camino hacia los robotaxis todavía tiene obstáculos importantes por resolver.
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