Por qué los cupones de SNAP registran una caída de 660,000 beneficiarios en un mes
Más de 660,000 personas dejaron SNAP en un mes tras nuevas reglas laborales y cambios en requisitos del programa alimentario
Arizona y Georgia son de los estados que más beneficiarios SNAP han perdido en los últimos meses. Crédito: Shutterstock
Miles de familias en Estados Unidos están descubriendo que ya no califican para recibir ayuda alimentaria de SNAP, incluso cuando sus ingresos no han cambiado demasiado. En apenas un mes, más de 660,000 personas dejaron de aparecer en el programa federal de asistencia, una situación que está generando preocupación entre hogares de bajos recursos que dependen de estos beneficios para comprar comida básica cada semana.
Nuevos datos publicados por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) muestran que la cantidad de beneficiarios del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP) pasó de 42.8 millones de personas en enero de 2025 a 37.8 millones en febrero de 2026. Esto representa una caída de 11% en poco más de un año. Tan solo entre enero y febrero de 2026, alrededor de 668,000 personas salieron del programa.
SNAP, conocido popularmente como “cupones de comida”, es el principal programa contra el hambre en el país. Actualmente, entrega un promedio de $354 dólares mensuales por hogar mediante tarjetas electrónicas que pueden utilizarse en supermercados y tiendas autorizadas.
La reducción comenzó a acelerarse después de que entraran en vigor cambios aprobados bajo la ley conocida como One Big Beautiful Bill Act (OBBBA). Estas modificaciones endurecieron los requisitos para mantener los beneficios, especialmente para adultos considerados aptos para trabajar y que no tienen dependientes.
Ahora, las reglas de trabajo aplican a personas de hasta 64 años. Además, grupos que antes estaban exentos también quedaron sujetos a las nuevas condiciones. Entre ellos aparecen veteranos, personas sin hogar y jóvenes que estuvieron en el sistema de crianza temporal. Incluso algunos padres con hijos de 14 años o más deben comprobar que trabajan o participan en programas de capacitación laboral para conservar la ayuda.
Para muchas familias, el problema no necesariamente es ganar más dinero. En numerosos casos, los beneficiarios pierden SNAP porque no entregan documentos a tiempo, olvidan renovar su caso o tienen dificultades para completar el proceso de recertificación, el cual debe realizarse cada tres o seis meses, dependiendo del estado.
La administración del presidente Donald Trump ha defendido estas medidas argumentando que buscan reducir la dependencia de la ayuda gubernamental y combatir irregularidades dentro del sistema.
“Esta legislación combate el fraude y el desperdicio que se han descontrolado dentro de SNAP”, afirmó Brooke Rollins, secretaria de Agricultura de Estados Unidos. “También responsabiliza a los estados por sus errores, fortalece los requisitos de trabajo y evita que inmigrantes ilegales reciban beneficios”.
Los números muestran que algunos estados han sido golpeados con más fuerza que otros. Arizona registró una de las caídas más severas del país. El número de beneficiarios pasó de 509,695 personas en enero de 2026 a 448,976 en febrero, una disminución cercana al 12% en solo un mes. Si se compara con enero de 2025, la reducción alcanza prácticamente el 50%.
Georgia reportó la mayor caída en números totales, con más de 137,000 personas que dejaron de recibir ayuda alimentaria en apenas un mes. Texas también mostró una fuerte reducción, con más de 85,000 beneficiarios menos. California, Florida y Pensilvania igualmente registraron miles de bajas en sus listas.
Aunque la mayoría de los estados reportó descensos, algunos tuvieron pequeños aumentos. Alaska sumó más de 1,600 beneficiarios nuevos, mientras Idaho y West Virginia mostraron incrementos menores.
Especialistas advierten que esta disminución podría traer consecuencias más allá de las familias afectadas; el argumento es que menos personas recibiendo SNAP puede traducirse en más inseguridad alimentaria.
“La investigación existente sugiere que con una reducción en los beneficios de SNAP habrá un aumento en la inseguridad alimentaria. En otras palabras, más personas pasarán hambre“, señaló Elizabeth Palley, profesora de trabajo social de la Universidad Adelphi, a Newsweek.
La académica también advirtió que los negocios locales podrían resentir el impacto.
“Las personas que reciben SNAP gastan ese dinero en tiendas locales”, comentó Palley. “Sin esos beneficios, la gente gasta menos, lo que podría provocar incluso el cierre de algunos comercios”.
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