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Mujer demanda al IRS que su perro sea considerado como dependiente

Una abogada de Nueva York demandó al IRS para que su perro sea reconocido como dependiente en impuestos: aquí los argumentos que establece

Mujer demanda IRS por su perro

Una mujer considera que su perro golden retriever cumple con los requisitos para ser contemplado como dependiente ante el IRS. Crédito: Shutterstock

Para millones de contribuyentes en Estados Unidos, declarar impuestos es un proceso rígido y poco flexible. Sin embargo, una abogada de Nueva York decidió desafiar una de las reglas más claras del sistema fiscal. Su argumento ha generado debate nacional. ¿Puede un perro ser considerado dependiente ante el IRS?

La protagonista de este caso es Amanda Reynolds, una abogada que vive en la ciudad de Nueva York. El 19 de junio presentó una demanda contra el Servicio de Impuestos Internos (IRS) en la Corte Federal del Distrito Este de Nueva York. Su objetivo es que su perro sea reconocido legalmente como dependiente en su declaración de impuestos.

El centro de la disputa es Finnegan Mary Reynolds, un golden retriever de ocho años que Amanda adoptó en 2016. En la demanda, la abogada sostiene que el animal depende completamente de ella para sobrevivir. Según el documento legal, el perro no genera ingresos propios y vive de manera permanente en su hogar.

Reynolds afirma que gasta más de $5,000 dólares al año en el cuidado de Finnegan. Estos gastos incluyen guardería canina, hospedaje, transporte, atención veterinaria, grooming, comida y vivienda. Todo esto, según su argumento, cumple con los criterios básicos de manutención exigidos por la ley fiscal.

La demanda se apoya en la Sección 152 del Código de Rentas Internas. Esta norma establece que, para reclamar un dependiente, el contribuyente debe compartir residencia con esa persona y proporcionar la mayor parte de su sustento económico. Reynolds argumenta que su perro cumple con estos requisitos, aunque no sea humano.

Actualmente, el IRS no reconoce a los animales como dependientes. A nivel federal, las mascotas son consideradas propiedad. Los dependientes, según la normativa vigente, suelen ser hijos, familiares cercanos u otras personas que cumplan pruebas específicas de ingresos, apoyo financiero y residencia.

Quienes sí califican como dependientes humanos pueden acceder a beneficios fiscales importantes. Entre ellos están el Crédito Tributario por Hijos (CTC), el Crédito por Ingreso del Trabajo (EITC) y el Crédito por Cuidado de Dependientes, entre otros programas de alivio fiscal.

El IRS sí permite ciertas deducciones relacionadas con animales, pero bajo condiciones muy específicas. Por ejemplo, algunos perros de servicio pueden ser considerados gastos médicos deducibles. Este no es el caso de Finnegan, ya que no cumple una función médica certificada.

En su demanda, Reynolds plantea un argumento más amplio. Afirma que el estatus legal de los animales está evolucionando. En el documento sostiene que “la comprensión cambiante del estatus legal de los animales, junto con la regulación estatal y federal, justifica el reconocimiento de los perros como cuasi-ciudadanos con derechos civiles limitados, incluido el estatus de dependiente para fines fiscales”.

“Para todos los efectos prácticos, Finnegan es como una hija y definitivamente es una ‘dependiente'”, añade la demanda

Además, Reynolds afirma que presenta la acción legal no solo por ella. Indica que actúa “en nombre de una clase potencial de dueños de perros en situación similar”. Según el documento, muchos propietarios cumplen con los criterios de apoyo financiero, pero no reciben ningún reconocimiento fiscal por ello.

Hasta el momento, el IRS no ha emitido comentarios oficiales sobre la demanda.

El caso podría abrir una discusión legal más amplia sobre el papel de las mascotas dentro de los hogares estadounidenses. Serán millones de contribuyentes los interesados de esta historia, ya que podría marcar un antes y un después fiscal en torno al papel de las mascotas dentro de las familias estadounidenses.

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