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Seguro Social: los riesgos de esperar hasta los 70 años

Esperar hasta los 70 años aumenta el Seguro Social, pero también implica riesgos. Te decimos cuáles son los factores clave que debes considerar para tu retiro

Cobrar Seguro Social a los 70 años

Cuando llegas a la edad de jubilación, ronda una pregunta importante: ¿cuándo cobrar el Seguro Social? ¿Espero hasta los 70 años? Crédito: Shutterstock

Cuando se habla del Seguro Social, es muy común escuchar el mismo consejo una y otra vez entre muchos expertos: “espera lo más que puedas”. Y no es un mal consejo. Retrasar el cobro suele traducirse en cheques mensuales más altos. Pero bien sabemos que en temas financieros y cuando se trata de la jubilación no hay decisión fácil. Esperar hasta los 70 años también tiene riesgos que vale la pena considerar con calma y sin prisas.

En Estados Unidos, quienes nacieron en 1960 o después alcanzan la edad plena de jubilación a los 67 años. A partir de ahí, por cada año que se retrasa el cobro del Seguro Social, el beneficio mensual aumenta alrededor de un 8%. Ese crecimiento se detiene a los 70. Por eso, esa edad suele verse como el punto máximo para reclamar.

En el papel, la estrategia suena perfecta. Más dinero cada mes, mayor protección contra la inflación. Pero la vida real no siempre sigue los cálculos exactos. Y aquí te decimos en qué circunstancias conviene cobrar el Seguro Social antes de los 70 años.

El factor que nadie puede predecir: la salud

Uno de los mayores riesgos de esperar hasta los 70 años es algo que no se puede controlar: la salud.

Para saber si conviene retrasar el Seguro Social, muchos expertos recomiendan hacer un análisis de “punto de equilibrio”. Es decir, calcular cuántos años habría que vivir para que los cheques más altos compensen los pagos que se dejaron de recibir antes.

El problema es que nadie sabe con certeza cuánto tiempo vivirá ni en qué condiciones llegará a los 70 años. Si una persona no vive muchos años después de esa edad, podría terminar recibiendo menos dinero total a lo largo de su vida, aunque sus cheques mensuales sean más altos.

Pero hay otro punto igual de importante. No solo importa cuánto se vive, sino cómo se vive.

Más dinero no siempre significa más disfrute

Imaginemos un escenario. Una persona logró ahorrar lo suficiente en su IRA o 401(k) para cubrir lo básico: vivienda, comida, gastos médicos. En ese caso, el Seguro Social se convierte en el dinero para disfrutar: viajes, visitas a la familia, actividades postergadas por años de trabajo.

Ahora pensemos que esa persona decide esperar hasta los 70 años. Los cheques llegan más grandes. Pero su salud ya no es la misma, viajar se vuelve cansado, caminar largas distancias cuesta. Algunas experiencias simplemente ya no son posibles.

En ese momento, el dinero sigue estando ahí, pero el disfrute ya no es el mismo. Se puede usar para otras cosas, como mejorar la casa o dedicarse a pasatiempos más tranquilos. Aun así, el resultado no siempre coincide con lo que se soñó durante años.

El bienestar emocional también cuenta

Muchas veces se habla del Seguro Social solo desde el punto de vista financiero. Lamentablemente, no todo es tan fácil y frío como los números. Detrás de cada decisión hay una persona que trabajó duro toda su vida.

Cobrar el Seguro Social a los 67 años, o incluso antes, puede significar cheques más pequeños. Pero también puede permitir disfrutar de la jubilación con más energía, más movilidad y menos limitaciones. Para algunas personas, eso vale más que recibir un monto mayor cada mes.

Retrasar hasta los 70 años no es una mala decisión en sí. Para quienes gozan de excelente salud y esperan una larga vida, puede funcionar muy bien. Lo importante es entender el riesgo. Aceptar que se está apostando a que la salud acompañará.

Antes de tomar una decisión definitiva, conviene hacerse una pregunta honesta. ¿Prefiero más dinero después o más posibilidades de disfrutarlo antes? Pensar en eso con tiempo puede marcar una gran diferencia en cómo se vive la jubilación, no solo en cuánto se cobra.

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