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Seguro Social: el cambio que debes conocer si trabajas y cobras los beneficios

En 2026, cambió el límite de ingresos del Seguro Social. Descubre cuánto puedes ganar si trabajas y cobras beneficios sin perder dinero en impuestos

Seguro Social y trabajador de 65 años

Trabajar incluso recibiendo el Seguro Social es una necesidad y hay reglas que podrían favorecerlos, si las conocen. Crédito: Shutterstock

Para muchas personas, jubilarse no significa dejar de trabajar por completo. Ya sea por necesidad económica o por decisión personal, cada vez más adultos mayores combinan un empleo con el cobro del Seguro Social. En ese escenario, conocer los ajustes que entran en vigor este año puede marcar la diferencia entre aprovechar mejor tus ingresos o llevarte una sorpresa desagradable.

El Seguro Social puede solicitarse desde los 62 años. Sin embargo, hacerlo antes de la edad plena de jubilación implica recibir pagos reducidos de por vida. La edad plena de jubilación, conocida como FRA por sus siglas en inglés, es de 67 años para quienes nacieron en 1960 o después. A partir de ese momento, se puede cobrar el beneficio completo sin penalizaciones.

Existe también la opción de retrasar el cobro más allá de la edad plena. Por cada año que se pospone el retiro, hasta los 70 años, el cheque mensual aumenta un 8%. Esta estrategia suele beneficiar a quienes gozan de buena salud y tienen otras fuentes de ingreso mientras esperan.

La realidad es que no todos llegan a la jubilación con ahorros suficientes. En esos casos, seguir trabajando se vuelve casi obligatorio para cubrir gastos básicos. La buena noticia es que el Seguro Social permite trabajar y cobrar beneficios al mismo tiempo. Sin embargo, existen reglas específicas que debes entender.

El punto clave es la llamada prueba de ingresos del Seguro Social. Esta regla solo aplica si trabajas antes de alcanzar la edad plena de jubilación. Una vez que llegas a la FRA, puedes ganar cualquier cantidad de dinero sin que tus beneficios se vean afectados.

Antes de esa edad, el panorama es distinto. Si tus ingresos superan cierto límite anual, la Administración del Seguro Social (SSA) puede retener una parte de tus pagos mensuales. Ese límite se ajusta cada año, y en 2026 cambió a favor de los trabajadores mayores.

En 2025, el tope de ingresos era de $23,400 dólares al año. Para quienes alcanzaban la edad plena de jubilación ese mismo año, el límite especial era de $62,160 dólares. En 2026, esas cifras aumentaron. Ahora puedes ganar hasta $24,480 dólares sin penalización. Si cumplirás tu FRA este año, el límite sube a $65,160 dólares.

Este ajuste es relevante en un contexto de inflación persistente y costos elevados. Al permitir mayores ingresos sin afectar los beneficios, el sistema brinda más flexibilidad a quienes necesitan complementar su cheque mensual con un salario.

Uno de los mayores temores entre los beneficiarios es pensar que el dinero retenido se pierde para siempre. Esa idea es incorrecta. Cuando el Seguro Social retiene pagos por exceder el límite de ingresos, no elimina esos beneficios. Simplemente los pospone.

Una vez que alcanzas la edad plena de jubilación, la agencia recalcula tu beneficio. A partir de ese momento, comenzarás a recibir cheques más altos para compensar lo que fue retenido anteriormente. Es un ajuste automático que muchos desconocen.

Por eso, trabajar mientras cobras el Seguro Social no tiene por qué ser una mala decisión. Para algunos, es una necesidad financiera. Para otros, es una forma de mantenerse activos, organizados y conectados socialmente. En ambos casos, entender las reglas actualizadas evita errores costosos. Simplemente, si tomas en cuenta que la retención de tus beneficios se recupera con cheques más altos al cumplir tu FRA, podrías valorar que trabajar y cobrar tu Seguro Social no es tan malo, al final de cuentas.

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