¿Por qué el dólar estadounidense cae de valor? Está en su nivel más bajo en cuatro años
El dólar estadounidense toca mínimos de cuatro años. Los pilares de la política económica de Trump, como los aranceles, explican parte de la caída de la moneda
Como muchos aspectos de la economía, la caída de valor del dólar tiene pros y contras, dependiendo de tus objetivos financieros. Crédito: Shutterstock
El dólar, durante décadas símbolo de fortaleza económica, atraviesa uno de sus momentos más delicados. Aunque la bolsa de valores en Estados Unidos sigue mostrando señales positivas, la moneda estadounidense cuenta otra historia. En las últimas semanas, el billete verde ha perdido terreno frente a otras divisas, despertando dudas, ajustes financieros y preocupación tanto en inversionistas como en consumidores comunes.
De acuerdo con el Índice del Intercontinental Exchange (ICE U.S.), indicador que mide el desempeño del dólar frente a una canasta de seis monedas internacionales, la divisa estadounidense cayó a su nivel más bajo en cuatro años. Solo desde mediados de enero, el retroceso supera el 3%.
Esta baja no es un hecho aislado, sino el resultado de varias presiones económicas y políticas que se han acumulado con el tiempo. Uno de los factores que más peso tiene es el clima de incertidumbre política. Las nuevas amenazas de aranceles impulsadas por el presidente Donald Trump han generado nerviosismo en los mercados. Estas medidas encarecen productos importados como ropa, muebles y artículos electrónicos, lo que eleva los costos para las empresas estadounidenses y presiona la inflación.

Uno de los factores centrales es la política comercial impulsada por el presidente Donald Trump. Su énfasis en aranceles busca proteger a la industria nacional frente a la competencia extranjera. En ese contexto, un dólar más débil juega a favor de los fabricantes estadounidenses, ya que sus productos se vuelven más baratos y atractivos en otros países.
El propio Trump ha defendido esta idea públicamente. Para él, un dólar menos fuerte no es una señal de debilidad, sino una herramienta económica.
“Me parece estupendo”, comentó el presidente este martes ante la prensa. “Miren el negocio que estamos haciendo. El dólar va de maravilla“.
Esta visión ha llevado a los mercados a interpretar que la Casa Blanca se siente cómoda con la depreciación de la moneda, lo que ha reforzado la tendencia a la baja.
Hay sectores que claramente se benefician. Empresas estadounidenses con grandes ventas internacionales, como Apple, obtienen ventajas cuando convierten sus ganancias del extranjero a dólares. Al hacerlo, reciben más dólares por la misma cantidad de ingresos en otras monedas.
El turismo interno también sale ganando. Un dólar más barato hace que Estados Unidos sea un destino más atractivo para visitantes extranjeros. Su dinero rinde más al pagar hoteles, restaurantes y entretenimiento, lo que impulsa la economía local y genera empleos en servicios.

Sin embargo, no todo son ventajas. El principal problema de un dólar débil es el aumento en el costo de los productos importados. Estados Unidos compra más bienes del extranjero de los que vende. Cuando el dólar pierde valor, todo lo que llega de fuera se encarece, desde alimentos hasta electrónicos.
Ese encarecimiento puede trasladarse a los precios finales. No solo afecta a los consumidores. También impacta a las empresas que dependen de piezas o materias primas importadas. El resultado es una presión adicional sobre la inflación, justo cuando muchas familias ya sienten que su dinero alcanza menos.
Viajar al extranjero también se vuelve más costoso. Durante años, un dólar fuerte permitió a muchos estadounidenses vacacionar en Europa con mayor facilidad. Hoy el panorama es distinto. El euro se ha fortalecido cerca de 13% frente al dólar en el último año, encareciendo destinos como París o Madrid.
Hay además un efecto menos tangible, pero igual de importante. La moneda de un país suele reflejar su peso y credibilidad en la economía global. Durante décadas, el dólar fuerte fue símbolo del “excepcionalismo” estadounidense. Una caída pronunciada, en cambio, puede interpretarse como una pérdida de confianza.
Ese temor estuvo detrás del llamado “Sell America trade”, una estrategia en la que inversionistas venden activos estadounidenses y buscan refugio en opciones como el oro. El metal precioso ha alcanzado máximos históricos, reflejando esa búsqueda de seguridad.
Tras los comentarios de Trump, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, salió a calmar a los mercados. En una entrevista con CNBC, reafirmó el compromiso oficial.
“Estados Unidos siempre tiene una política de dólar fuerte”, comentó. “Un dólar fuerte significa establecer los fundamentos correctos. Si tenemos políticas sólidas, el dinero va a fluir”.
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