Seguro Social: el beneficio máximo según tu edad desde los 62 hasta los 70 años
Descubre cuánto dinero es la cifra máxima que puedes recibir del Seguro Social según la edad en que lo solicites, desde los 62 hasta los 70 años y cómo lograrlo
La cantidad máxima que recibas de Seguro Social, entre otros factores, de la edad en la que decidas reclamarlo. Crédito: Shutterstock
Elegir el momento adecuado para solicitar el Seguro Social puede marcar una diferencia de miles de dólares al año durante la jubilación. Para quienes han tenido ingresos altos a lo largo de su carrera, esta decisión es aún más determinante. Entre reclamar a los 62 años o esperar hasta los 70, la brecha mensual puede ser enorme.
La edad en que se solicitan los beneficios es clave porque el monto mensual se calcula con base en la llamada edad plena de jubilación (FRA, por sus siglas en inglés). Esta varía según el año de nacimiento. Quienes nacieron en 1954 o antes alcanzaron su edad plena a los 66 años. A partir de ahí, aumenta gradualmente hasta llegar a los 67 años para quienes nacieron en 1960 o después.
Solicitar el Seguro Social antes de la edad plena implica una reducción permanente. El recorte oscila entre 5% y 6.67% por cada año adelantado. Por el contrario, retrasar el beneficio después de la edad plena incrementa el pago en 8% anual hasta los 70 años. En términos prácticos, alguien que espere hasta los 70 podría recibir aproximadamente 77% más cada mes que quien reclame a los 62.

Pero la edad no es el único factor. Seguir trabajando durante los 60 puede elevar el beneficio final. El cálculo se basa en el llamado “monto primario del seguro” o PIA, que considera el promedio de ingresos ajustados por inflación. La Administración del Seguro Social (SSA) ajusta los salarios hasta el año en que la persona cumple 60. Después de esa edad, los ingresos ya no se ajustan por inflación.
Esto no significa que trabajar después de los 60 no valga la pena. De hecho, muchas personas ganan más en esa etapa que en sus 20 o 30 años, incluso tras ajustar por inflación. Además, el límite máximo de ingresos sujetos al impuesto del Seguro Social suele aumentar cada año por encima de la inflación.
Para alcanzar el beneficio máximo, es necesario ganar al menos el tope salarial sujeto a impuestos del Seguro Social. En 2023 fue de $160,200 dólares. En 2024 subió a $168,600 dólares. En 2025 está fijado en $176,100 dólares. Y en 2026 alcanzará los $184,500 dólares, según datos de la Administración del Seguro Social.
Cualquier ingreso por encima de ese límite no paga el impuesto del 12.4% del Seguro Social. Pero tampoco cuenta para calcular el historial salarial. Por eso, quienes mantienen ingresos iguales o superiores al máximo imponible durante décadas tienen más probabilidades de obtener el beneficio más alto posible.

¿Y cuánto representa ese máximo según la edad? Para quienes cumplan 62 años en 2026 y reclamen a los 62 y un mes, el beneficio máximo estimado es de $2,969 dólares mensuales. Y aunque ese es un buen dinero, es apenas el inicio del camino, ya que se queda muy por debajo de las cifras que puedes alcanzar conforme retrases más tu reclamo.
Aquí, el resto de las cantidades máximas que podrías recibir del Seguro Social en 2026, según tu edad de reclamo:
- A los 63 años: $3,105 dólares mensuales.
- A los 64 años: $3,257 dólares mensuales.
- A los 65 años: $3,467 dólares mensuales.
- A los 66 años: $3,752 dólares mensuales.
- A los 67 años: $4,207 dólares mensuales.
- A los 68 años: $4,506 dólares mensuales.
- A los 69 años: $4,813 dólares mensuales.
- Y hasta los 70 años: $5,181 dólares mensuales.
La diferencia es contundente. Entre reclamar a los 62 y esperar a los 70 hay más de $2,000 dólares mensuales de distancia. En un año, eso puede superar los $24,000 dólares adicionales. En dos décadas de jubilación, el impacto es significativo.
Aunque el beneficio máximo que puedas conseguir del Seguro Social pueda ser atractiva a primera vista, la realidad es muy distinta. En primer lugar, es muy complicado cumplir con los requisitos de máximo ingreso durante 35 años de trabajo. Y, en segundo lugar, para quienes lo lograron en su etapa laboral, muy seguramente estarán acostumbrados a un estilo de vida elevado, muy difícil de costear únicamente con la pensión del gobierno. Ahorrar e invertir de forma constante sigue siendo esencial para complementar estos ingresos.
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