Cada vez más estadounidenses están usando sus ahorros de emergencia para cubrir los gastos en transporte
Usar los ahorros de emergencia para cubrir las necesidades básicas del día a día no es una buena decisión financiera
Los precios de la gasolina han aumentado drásticamente en un momento en el que los consumidores estadounidenses no estaban preparados para ello. Crédito: Shutterstock
El vertiginoso aumento de la gasolina a nivel nacional en las últimas semanas no solo está generando fuerte desconfianza entre los consumidores en cuanto a la economía del país, sino que además ya comienza a afectar sus presupuestos y ahorros de emergencia, los cuales están siendo usados para poder cubrir los gastos en transporte.
El precio promedio de la gasolina en Estados Unidos esta semana se ubica en los $4.55 por galón, según la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA); sin embargo, hay estados en donde el costo del combustible ya alcanza los $6, presionando sobre los bolsillos de los estadounidenses con ingresos más bajos e incluso evitando el desplazamiento y movilidad de los conductores, quienes buscan alternativas para ahorrar en los surtidores.
No obstante, usar los ahorros de emergencia para cubrir las necesidades básicas del día a día, como es el caso de la gasolina, no es una buena decisión financiera, ya que, por ejemplo, aquellos que recorren distancias largas para ir al trabajo deben llenar el tanque hasta tres veces por semana, y eso representa entre $50 y $100 más al mes.

Muchos hogares están en situación precaria
Según datos de SecureSave, una plataforma de cuentas de ahorro de emergencia (ESA) para empleados, destaca que un 12% de los retiros de las cuentas están siendo destinados a cubrir los gastos de transporte; las cifras sugieren un aumento del 35% en comparación con el año pasado.
Para Devin Miller, cofundador y director ejecutivo de SecureSave, estos pequeños actos son los que están haciendo tropezar a muchas personas en cuanto a sus ahorros y “no necesariamente son la pérdida del empleo o problemas de salud graves, sino a menudo cosas muy cotidianas”, declaró a USA Today.
Miller asegura que actualmente muchos hogares estadounidenses se encuentran en situaciones económicas precarias, con tasas de ahorro rozando los mínimos históricos.

La guerra es solo una de las causas
Por su parte, Karim Marshall, director de política climática y energética de la Federación de Consumidores de América, un grupo de defensa no partidista, destaca que la situación se debe sin duda directamente a la guerra con Irán, “pero la guerra es solo una de las varias causas. Al final, el consumidor es quien paga las consecuencias”, señala.
Desde que inició la guerra con Irán, que provocó el disparo de los precios del petróleo por el cierre del estrecho de Ormuz, los precios de la gasolina han aumentado drásticamente en un momento en el que los consumidores estadounidenses no estaban preparados para ello, ya que de por sí venían sorteando los precios más altos en alimentos, bienes y servicios por la elevada inflación y tasas arancelarias más altas.

Aunque el presidente Donald Trump recientemente se pronunció señalando que su objetivo será suspender por un tiempo el impuesto federal a la gasolina, analistas consideran que esa no es la solución definitiva para el tema del combustible.
En este sentido, Rob Thummel, gestor sénior de cartera de Tortoise Capital, sugiere que la vía más eficaz para mejorar el problema de la asequibilidad es llegar a un acuerdo con Irán y abrir el estrecho de Ormuz. “Si los mercados petroleros mundiales recuperan la confianza en que el petróleo y los productos refinados pueden circular libremente, los precios del crudo podrían bajar, lo que probablemente reduciría los precios de la gasolina y el diésel en Estados Unidos en una cantidad significativamente mayor que el impuesto federal de 18,4 centavos a la gasolina”, dijo.
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