“Que se vayan para siempre”, piden residentes de Boyle Heights a la empresa que se incendió

Se vive una crisis de salud pública por la contaminación ambiental

La comunidad de Boyle Heights pide respuestas y justicia por la contaminación causada por el incendio en Lineage.

La comunidad de Boyle Heights pide respuestas y justicia por la contaminación causada por el incendio en Lineage. Crédito: Fotos: Jorge Luis Macías | Impremedia

Una crisis de salud pública de consecuencias incalculables se está gestando entre la población que vive en las inmediaciones de la compañía Lineage, donde se registró un poderoso incendio que ha afectado la vida de más de 80,000 personas que viven en Boyle Heights y sus alrededores, denunciaron familias afectadas y activistas comunitarios que calificaron la tragedia como “racismo medioambiental”.  

“Estoy molesto porque no están limpiando rápido. No puedo salir a jugar; quiero que se vayan para siempre”, dijo al borde del llanto, Nathan Maldonado, un niño de nueve años de la primaria Eastman Avenue. “Veo a mi madre que se ha sentido muy afectada. Ella tiene que ir al hospital, debido al humo y al aire contaminado”.  

Nathan Maldonado, de nueve años, reclama justicia ambiental para él y para su madre.

El 17 de junio se produjo un incendio en las instalaciones de Lineage, situadas en el número 1400 de la calle S. Los Palos, en el barrio de Boyle Heights de Los Ángeles y la respuesta tardía de la ciudad de Los Ángeles y del condado llegó casi una semana después con la distribución de purificadores de aire y mascarillas.  

Aunque el incendio fue extinguido por completo, la putrefacción de millones de toneladas de carne que se encontraban en las instalaciones de Lineage -el operador de almacenes refrigerados más grande del mundo, con una capacidad de almacenamiento superior a los 3,000 millones de pies cúbicos- ha contaminado el aire que respiran las personas. Ni siquiera un cubrebocas ayuda para evitar el vómito, náusea y dolor de cabeza.  

“Si hace dos años esta misma compañía tuvo un incendio en el mismo lugar donde empezó todo, ¿acaso esperan que haya otro incendio más para que desaparezca la compañía o que desaparezcamos nosotros?”, cuestionó Roberto Castillo, quien trabaja en una tortillería y vive a escasos metros de la compañía.  

Vecinos de la zona del incendio afirman que el mal olor es insoportable.

“Mi hija ya cayó al hospital”, agregó su esposa. “Ella no podía respirar y el doctor le dijo que tenía irritada la nariz. Le dio un espray y pastillas”.  

Lineage opera desde 2012 en Boyle Heights. El permiso le fue otorgado por el Departamento de Construcción y Seguridad de Los Ángeles (LADBS) y el Departamento de Planificación Urbana de Los Ángeles, bajo la jurisdicción de la ciudad. El alcalde era entonces Antonio Villaraigosa.  

Desodorizantes a los escombros  

“¡If we don’t get it. Close it down! (Si no lo conseguimos, ciérrenlo.)”, entonaron las familias de Boyle Heights, mientras marchaban hacia el edificio incinerado, donde si bien ha comenzado la limpieza, el olor nauseabundo controla todo el medioambiente, a pesar de la instalación de sistemas de nebulización tanto en el perímetro del incendio como en el interior.  

“Se están aplicando desodorizantes a los escombros a medida que se retiran del edificio”, informó la empresa. “Además, estamos supervisando los niveles de olor las 24 horas del día y realizando ajustes en tiempo real en función de las condiciones meteorológicas y del viento. No frenaremos en nuestro empeño hasta que el problema esté controlado”.  

Sin embargo, el control luce por su ausencia. Es imposible respirar adecuadamente, aun con mascarilla.  

“Mi nombre es Alma Laguna, soy una mamá de dos niños. Vivo a tres cuadras de donde pasó el incidente. Me he sentido enferma. Tengo ganas de vomitar, náuseas y dolores de cabeza. Ayer fui al hospital porque no me sentía bien”, reveló “Hasta ahora no me siento bien. Todo lo que ha pasado ha sido muy, muy mal para mi familia, mis hijos”.  

Ella tiene dos niños a quienes les gusta el deporte, y durante sus vacaciones de verano han tenido que estar encerrados todo el día.  

“Lo que pasó aquí [en Boyle Heights] no hubiese sucedido en una comunidad donde es de la gente rica, gente con dinero. En cambio, en esta comunidad somos de bajos recursos y es donde instalan sus corporaciones. Eso no es justo porque las consecuencias las sufrimos nosotros”, enfatizó.  

Por ello, consideró que Lineage debería terminar la limpieza de irse del área para siempre.  

“Que nunca vuelvan a ponerse aquí cerca de nuestras comunidades”, dijo.  

Alejandra Hernández no puede respirar correctamente, aun con cubrebocas. Su hija Amelia, de seis años, también sufre las consecuencias del olor nauseabundo en torno a la compañía Lineage Logistics, en Boyle Heights.

“Racismo medioambiental”  

Carlos Montes, miembro del Centro CSO, una organización de servicio comunitario con sede en Boyle Heights y quien vive a dos millas del incendio, en una residencia para personas mayores informó que se enfrentan a una situación en la que no han recibido purificadores de aire ni mascarillas.   

De acuerdo con Montes, los jóvenes de Centro CSO han tenido que salir a la comunidad, conseguir purificadores y mascarillas para distribuirlos.   

“Yo crecí aquí rodeado de fábricas; me despertaba por la mañana con el ruido de la maquinaria y de los extractores de aire de las fábricas”, manifestó Montes. “Esto es racismo ambiental. Esto no se permite en las comunidades blancas y adineradas”.  

“Es una crisis, así que estamos aquí para decir: ¡fuera Lineage! ¡Exigimos el cierre definitivo de las instalaciones de Lineage Logistics aquí en Boyle Heights, sin posibilidad de reconstrucción ni de reanudación de operaciones en este lugar”, indicó el residente de la zona.  

De la misma forma, Montes y los demás manifestantes pidieron que se realice una investigación ambiental exhaustiva y transparente para determinar exactamente qué sustancias químicas se liberaron y a qué estuvieron expuestos los residentes.   

“La contaminación está matando a nuestra gente. Eso es racismo medioambiental”: Carlos Montes, miembro del Centro CSO.

“Los miembros de nuestra comunidad siguen sufriendo dolores de cabeza y problemas respiratorios. Exigimos una limpieza a fondo del sitio; los olores persistentes que emanan de la propiedad indican que podrían subsistir condiciones peligrosas que representan una amenaza continua para la salud pública”.  

Visiblemente afectado, Montes agregó: “Las familias nunca recibimos una orden de evacuación. Nos dijeron que permaneciéramos en casa y cerráramos las ventanas. Sin embargo, las ventanas de nuestras viviendas —incluida la mía— no sellan bien y dejan entrar el aire, por lo que respirábamos el humo del exterior. Exigimos soluciones inmediatas; necesitamos apoyo para garantizar que las personas cuenten con un lugar seguro y estable donde vivir mientras se recuperan de esta crisis. Exigimos que Lineage Logistics y todas las partes responsables asuman plena responsabilidad, y que las autoridades garanticen la protección de nuestra comunidad”.  

Lineage no volverá a operar en Boyle Heights  

“Ayer [miércoles] visité la comunidad de Boyle Heights y hablé directamente con los residentes que están sufriendo graves consecuencias, incluidos malos olores que han provocado dolores de cabeza, náuseas y dificultades para respirar”, declaró la alcaldesa Karen Bass. 

“Que quede claro: este incendio no ocurrió de forma aislada. Refleja un patrón persistente de impactos industriales que comunidades como Boyle Heights se han visto obligadas a soportar durante demasiado tiempo. He dejado claro que la comunidad debe ocupar un lugar central en cada etapa de los esfuerzos de recuperación”.  

La alcaldesa señaló que las investigaciones sobre las causas del incendio están en curso “y haremos que los responsables rindan cuentas”.  

“Seguiré luchando por lo que Boyle Heights necesita y merece, lo que incluye instar a Lineage a evaluar el cese de sus operaciones en el lugar una vez finalizada la limpieza. No aceptaré un proceso de recuperación que simplemente restablezca la situación anterior”.  

Bass se comprometió a garantizar que, en el futuro, la comunidad de Boyle Heights sea más segura de lo que era antes de que comenzara el incendio.  

“Estamos trabajando en estrecha colaboración con el Departamento de Salud Pública del Condado de Los Ángeles y el Distrito de Gestión de la Calidad del Aire de la Costa Sur (South Coast Air Quality Management District) para monitorear la calidad del aire. Se han instalado sistemas de nebulización alrededor de las instalaciones para ayudar a reducir la exposición y mejorar las condiciones del aire exterior, y estamos presionando a Lineage para que haga más.  

Ya se han implementado medidas de protección inmediatas, como el monitoreo del aire en tiempo real, la distribución de filtros de aire y mascarillas, y el despliegue de clínicas móviles de salud en la zona para atender las necesidades de los residentes”. 

Respuesta del Departamento de Salud del condado

Autoridades del Departamento de Salud Pública del Condado de Los Ángeles han emitido una directriz de salud pública dirigida a Lineage Logistics para que elabore un Plan de Mitigación de la Exposición Comunitaria, en respuesta al prolongado incendio estructural que provocó la emisión de humo y contaminación por partículas en toda la región.

“Aunque la calidad del aire regional ha mejorado desde el incendio, aún no se ha evaluado completamente el alcance de la intrusión de humo en las propiedades cercanas; además, la gran cantidad de alimentos contaminados que permanecen en las instalaciones conlleva una probabilidad considerable de descomposición y generación de olores molestos que podrían afectar a las comunidades circundantes”, dijo el DPH, en una respuesta por escrito a La Opinión.

“Se instruye a Lineage Logistics a presentar ante Salud Pública un Plan de Mitigación de la Exposición Comunitaria que incluya las acciones que la empresa llevará a cabo en la comunidad circundante para mitigar los impactos del incendio y de las posteriores labores de remediación”, respondieron.

Órdenes ejecutivas

La alcaldesa Bass emitió dos órdenes ejecutivas de emergencia que incluyen más de 80 directrices para acelerar la remediación y la recuperación, reforzar las protecciones ambientales y garantizar la rendición de cuentas y la transparencia tras el incendio. Las órdenes consisten en:

  • Movilizar con urgencia recursos comunitarios adicionales, incluidas revisiones médicas móviles, puntos de atención de salud mental y una ampliación del monitoreo de la calidad del aire.
  • Iniciar trabajos de remediación y un programa de monitoreo ambiental a largo plazo para esta comunidad, sentando las bases para la rendición de cuentas a largo plazo, la reforma normativa y la mejora de la preparación en todo el corredor industrial de la ciudad.
  • Ordenar un análisis a nivel municipal de los usos del suelo industrial situados cerca de zonas sensibles —como viviendas y escuelas— y evaluar cambios en las políticas de zonificación y uso del suelo para reducir los impactos acumulativos en el medio ambiente y la salud pública.
  • Solicitar al Fiscal de la Ciudad que agote todas las vías legales y normativas disponibles para exigir responsabilidades a las partes implicadas, incluyendo la garantía de una supervisión a largo plazo, auditorías independientes y mayores protecciones ambientales para la comunidad de Boyle Heights. Asimismo, se solicita al Fiscal de la Ciudad que emprenda todas las acciones legales pertinentes para la mitigación del problema, la recuperación de costos y la imposición de sanciones, así como para coordinarse con el fiscal general de California y las agencias estatales.
  • Establecer un mando centralizado para las labores de recuperación, fijar plazos ambiciosos para la limpieza, reforzar la coordinación entre las distintas agencias gubernamentales y crear un marco transparente de rendición de cuentas pública para supervisar la limpieza de este grave desastre industrial.

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