“Los agentes migratorios se sienten protegidos y con derecho de hacer lo que quieran”, advierte experta Marielena Hincapié

Entrevista con Marielena Hincapié, abogada e investigadora en Derecho y Política Migratoria de la Facultad de Derecho de la Universidad de Cornell

La muerte de  Johan Sebastián Durán Guerrero a manos de ICE desató protestas en Biddeford, Maine.

La muerte de Johan Sebastián Durán Guerrero a manos de ICE desató protestas en Biddeford, Maine. Crédito: Robert F. Bukaty | AP

Marielena Hincapié, abogada e investigadora en Derecho y Política Migratoria de la Facultad de Derecho de la Universidad de Cornell, y exdirectora ejecutiva del National Immigration Law Center (NILC), conoce el tema migratorio a nivel personal, como inmigrante naturalizada nacida en Colombia.

También, a nivel profesional, lleva décadas involucrada en la asistencia legal de inmigrantes y en la complejidad de los esfuerzos por conseguir la esquiva reforma migratoria que legalice a millones.

El tema es tan personal que la semana pasada, cuando un agente de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) mató al inmigrante colombiano Johan Sebastián Durán Guerrero, de 25 años de edad, su corazón dio un vuelco.

“Yo estaba viajando y cuando escuché las noticias de un joven colombiano, inmediatamente pensé en mi sobrino que vive en Maine y se me bajó el corazón. Me comuniqué con él, que vive como a diez minutos de donde ocurrió el asesinato, y creo que esa misma mañana o el día anterior, había pasado por esa intersección en su bicicleta. Y su papá es indocumentado”, narró Hincapié.

“Mi sobrino es nacido en Colombia, pero ya es ciudadano porque mi hermana es ciudadana, pero ha estado tan impactado porque como él dice, ‘me podría haber pasado a mí’”, agregó.

El terror de su sobrino es el de toda una comunidad ante los excesos de agentes migratorios que operan con total impunidad. La muerte del joven colombiano fue la segunda de un inmigrante latino en 6 días tras la muerte a tiros del mexicano Lorenzo Salgado Araujo en Houston, Texas, por un agente de ICE.

La conversación con Hincapié abordó varios aspectos sobre la política migratoria del presidente Donald Trump.

¿A qué responde esta escalada de violencia y la impunidad que la acompaña?

“Creo que parte de lo que está pasando en este momento es que los ataques antiinmigrantes han llegado a tal nivel de violación que ninguno estamos exentos de que nos toque. Pensé que cuando asesinaron a los dos ciudadanos en Minnesota (Renée Good y Alex Pretti), eso iba a cambiar las cosas. Hasta cierto punto sí, pues fue parte de lo que le abrió los ojos al pueblo estadounidense. Pero el problema es la impunidad. Que no hay rendición de cuentas de forma automática y pasamos entonces al próximo incidente.

“Por ejemplo, tras el asesinato de Maine, el DHS indicó que haría una pausa en las detenciones de tránsito, pero Trump salió diciendo que no, que sigan con su trabajo. Tienen el apoyo del presidente.

“Y esto no es nuevo. Estamos hablando de agencias donde reina una cultura de violencia. Especialmente los agentes de la Patrulla Fronteriza han cometido muchos crímenes aunque no han sido encontrados culpables y ni siquiera enjuiciados en muchos casos. Pero todo esto estaba fuera de la vista de la mayoría de la gente porque ocurría en la frontera y cuando la gente estaba tratando de cruzar.

“Pero ahora está ocurriendo al interior del país, en nuestras ciudades, y tienen permiso desde los más altos niveles, y una cantidad de dinero a su disposición que es una atrocidad. Los agentes se sienten protegidos y con derecho de hacer lo que quieran.

“Y seguimos con la misma narrativa de que no importa que estamos hablando de trabajadores, de padres de familia, de personas que llevan décadas viviendo aquí, pero ellos y Trump en particular, siguen mintiendo, diciendo que son personas que han cometido crímenes, y aunque los hubieran cometido, no se les debe de matar sino seguir el debido proceso de ley.”

¿Se están normalizando entonces las violaciones de derechos y el atropello a la Constitución?

“Sí. En realidad lo que estamos viendo son violaciones de derechos humanos. Si esto hubiera ocurrido en cualquier otro país, el gobierno de los Estados Unidos estaría criticando a esos gobiernos por violación de derechos humanos, por matanzas y asesinatos extrajudiciales. Y los agentes de inmigración aquí en Estados Unidos básicamente están funcionando como paramilitares, haciendo el trabajo de un gobierno y un presidente que ha decidido que los migrantes son menos que humanos, que somos inferiores, que no pertenecemos aquí, que no debemos de estar aquí, y está dispuesto a hacer lo que sea sin importar lo que diga la Constitución ni la humanidad de cada persona”.

Y entonces, ¿qué va a pasar? Porque tenemos un poder ejecutivo antiinmigrante, un poder legislativo de mayoría republicana que es un sello de goma del presidente, y un poder judicial que a veces falla en contra de Trump y gira órdenes que la administración simplemente ignora, y en otras instancias falla a favor de Trump.

“Yo diría que hay cuatro formas en las que se puede enfrentar esto.

“Primero, hemos visto el poder de la gente cuando se une, cuando las comunidades se organizan. Lo vimos no solamente en Minneapolis después de la ocupación del DHS y de los asesinatos de los dos estadounidenses, pero también lo hemos visto en otras comunidades. Por ejemplo, yo estoy viviendo en Pennsylvania y hay un pueblo que se llama Downingtown con una comunidad anglosajona y conservadora y muchos votaron por Trump, pero se unieron para apoyar a una pareja, ella ciudadana, él mexicano, pero residente del estado por casi 30 años. Fue detenido por ICE y la presión logró que lo liberaran después de nueve meses en detención. Y eso no fue un cambio de ley, o una demanda. Es el poder de la comunidad cuando se organiza y decide luchar contra algo que considera injusto.

“En segundo lugar, está el poder de los políticos a nivel estatal y local. Es cierto que algunos dicen que no pueden hacer nada porque no tienen jurisdicción sobre agencias federales, pero ya hemos visto en California, en Illinois, en Minnesota, en otros estados, cuando los fiscales generales o los gobernadores o los alcaldes dicen nosotros vamos a estar documentando las violaciones para que el día que estemos en control podamos entonces tomar medidas en contra de los agentes individuales pero también de la agencia como tal.

“Las investigaciones independientes son vitales. Si es una violación de derechos humanos, de derechos civiles, de la Constitución en una zona geográfica específica, los gobernantes tienen el derecho de hacer su propia investigación. Entonces, yo creo que a corto plazo, es ahí donde tenemos que poner presión y asegurarnos que esos gobernantes, esos políticos también tomen medidas y asuman el liderazgo en contra de esta administración.

“En tercer lugar, está el papel del voto. Ahora vienen las elecciones de medio tiempo y si la Cámara de Representantes por lo menos cambia de mando, es el organismos que tiene un papel muy importante con respecto al presupuesto de estas agencias migratorias asegurándose que haya un balance y que se estén siguiendo todos los requisitos bajo la Constitución.

“Desafortunadamente, en este momento al Partido Republicano se le olvidó gobernar, se le olvidó legislar. No están haciendo su trabajo y eso no es solamente peligroso para los inmigrantes sino para la democracia porque estamos viendo a una de las tres ramas del gobierno, la legislativa, que ha dejado de funcionar por intereses políticos.

“En cuarto lugar están las demandas interpuestas contra las acciones de esta administración en materia migratoria. Hemos visto una y otra vez, sin importar si los jueces han sido nombrados por presidentes demócratas o republicanos, que esta administración sigue perdiendo ante las cortes. Las violaciones son tantas y son tan claras que las cortes están frenando muchas de estas acciones migratorias. El problema es que esta administración también se ha rehusado a seguir las órdenes de los tribunales pero, sin embargo, hay que seguir interponiendo todas las demandas posibles porque es la única manera de documentar y tratar de lograr justicia en cada caso individual pero también un cambio sistemático estructural”.

Hincapié está escribiendo un libro, Becoming America, que se publicará en 2028, que es la historia del país, pero señala que será narrado como una novela de familia, de su familia. Uno de los puntos que Hincapié quiere resaltar es que la lucha por la democracia no puede separarse de la lucha por los inmigrantes porque se entrelazan “desde el principio del país hace 250 años”.

    “La exclusión de inmigrantes ha debilitado la democracia y en los momentos en que hemos sido más inclusivos, esa democracia se ha fortalecido”.

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