TPS de El Salvador: la zozobra continúa
Miles de salvadoreños podrían perder permisos de trabajo y protección migratoria tras años de vida establecida en Estados Unidos
Salvadoreños con TPS podrían enfrentar un nuevo golpe migratorio bajo el gobierno de Trump. Crédito: Jacquelyn Martin | AP
En su acelerada carrera para arrestar a 2,000 inmigrantes diarios como parte de su maquinaria de deportaciones, a nadie sorprendería si el gobierno de Donald Trump deja expirar el Estatus de Protección Temporal (TPS) para más de 170,000 salvadoreños con vidas y trabajos establecidos en Estados Unidos, muchos de ellos desde hace 25 años.
Pero el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) indicó que “un anuncio sobre el TPS de El Salvador será hecho en el momento apropiado. Hasta que ese anuncio ocurra, los individuos salvadoreños en Estados Unidos cubiertos bajo el TPS retienen la protección”.

Se trata de personas que perderán sus permisos de trabajo y la protección de la deportación si el programa expira como estaba programado que ocurra este 9 de septiembre.
La zozobra continúa
De todos modos, el fin del TPS es parte de la estrategia de Trump de deslegalizar a la mayor cantidad posible de inmigrantes. Si no hay extensión, los salvadoreños serían el grupo más reciente en ser deslegalizado precisamente para hacerlos vulnerables a ser detenidos y eventualmente deportados mientras Trump intenta concretar su promesa de llevar a cabo la mayor deportación en la historia de Estados Unidos.
Con redadas tradicionales no lo ha conseguido y ha optado por otros mecanismos para aumentar las cifras de potenciales detenidos, entre esos, cancelar el TPS de 13 países y rechazar peticiones de asilo o simplemente ignorarlas si la persona es detenida.
Esta semana el Partido Republicano celebra en Texas una “convención” previa a las elecciones intermedias con el único objetivo de resaltar los “logros” de Trump y la inmigración será uno de los temas centrales y que curiosamente se le ha salido de las manos al Mandatario pues no ha complacido a nadie.

Los extremistas que lo apoyan creen que no ha hecho lo suficiente, mientras otros sectores piensan que ha ido demasiado lejos, provocando incluso la muerte de ciudadanos estadounidenses a manos de agentes de ICE, deportando inmigrantes sin historial delictivo, y quitando mano de obra a industrias clave, aumentando los precios de productos y servicios.
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El peso económico del TPS
Uno de esos sectores son los trabajadores salvadoreños. Un reciente reporte de FWD.us y la Alianza Nacional del TPS, indicó que “los salvadoreños constituyen la población con TPS más antigua del país” y agrega además que “los beneficiarios salvadoreños del TPS aportan $5,400 millones de dólares al año a la economía, pagan $1,500 millones de dólares en impuestos y son piezas fundamentales de los sectores de la construcción, el transporte, la industria manufacturera y la restauración, por citar solo algunos”.
De los 170,000 beneficiarios salvadoreños del TPS, 152,000 ya integran la fuerza laboral de Estados Unidos: 36,000 en la construcción, 23,000 en el transporte y 18,000 en la manufactura, por nombrar algunos.

La prensa reportó que activistas y organizaciones salvadoreñas en Estados Unidos solicitaron que el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, interceda ante el presidente Trump para que haya otra extensión. Si los beneficiarios pierden sus permisos de trabajo, el país centroamericano dejaría de recibir las remesas que representan casi el 25% del Producto Interno Bruto (PIB) de El Salvador. Los beneficiarios del TPS son un sector de los salvadoreños en el exterior que envían remesas a sus familias.
Según EFE, citando a la firma de medición de riesgos, Moody’s, “cerca del 20 % de los salvadoreños que mandan remesas al país tienen TPS y sus envíos suman unos $600 millones de dólares al año, que equivalen el 10% del total de estas divisas y el 2.2% del Producto Interno Bruto (PIB)” de El Salvador”.
La expiración del TPS no implica que 170,000 personas serán deportadas automáticamente, pues comienzan a buscarse alternativas para permanecer legalmente en Estados Unidos, aunque con vías limitadas para conseguirlo. Pero sin duda, los ajustes económicos que hagan individuos, familias y empresarios, tendrán una repercusión económica en Estados Unidos y en El Salvador.
Y es que, a pesar del aporte económico de los inmigrantes, con y sin documentos en regla, y su necesaria mano de obra en diversos sectores de nuestra economía, el gobierno de Trump insiste en su miope y prejuiciosa política migratoria rechazada por la mayoría de los votantes por considerarla demasiado extrema.

Se trata de inmigrantes de color que Trump rechaza, aunque lastime la economía y a los votantes que han visto dispararse los precios de alimentos, viviendas y servicios desde que Trump arreció su guerra contra los inmigrantes al asumir su segundo mandato en enero de 2025.
Votantes que desaprueban su manejo de varios asuntos, como la economía, la inmigración y la guerra con Irán, y que quizá le pasen factura a los republicanos en las elecciones intermedias del 3 de noviembre.
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