Seguro Social: 3 razones para no retrasar tu jubilación

Aunque la mayoría de los expertos aconsejan retrasar la jubilación del Seguro Social, hay factores a valorar para evitar posponer el reclamo de tus beneficios

Retrasar jubilación del Seguro Social

Algunos trabajadores retrasan su jubilación del Seguro Social, sin darse cuenta de que pierden más dinero y tiempo al hacerlo. Crédito: Shutterstock

Hay un momento en la vida en que seguir trabajando para ahorrar un poco más puede dejar de ser tan importante como tener tiempo para disfrutar lo que ya construiste. Si estás cerca de jubilarte y constantemente encuentras una razón para esperar, revisa estas tres señales, porque podrían ser determinantes para decidir retrasar o reclamar tus beneficios del Seguro Social.

1. Tu salud está comenzando a deteriorarse

Es fácil decir “trabajaré unos años más” cuando todavía puedes cumplir con tu jornada, el problema es que nadie sabe cómo estará su salud dentro de cinco o diez años.

Si comienzas a tener problemas para caminar, dolores frecuentes o menos energía para realizar las actividades que antes disfrutabas, presta atención. Tal vez has trabajado durante décadas pensando en viajar, visitar familiares o pasar más tiempo con tus nietos. Trabajar solo hará más pesado el proceso, especialmente si la salud está mermando.

Aun cuando no tengas suficiente dinero para cubrir tus necesidades, es probable que bajando tu estilo de vida pueda ser suficiente para reclamar los beneficios del Seguro Social lo más pronto posible. Esperar demasiado podría significar perder años valiosos para disfrutar de esas experiencias.

2. Tu empleo está afectando tu salud

No es lo mismo continuar trabajando porque disfrutas tu empleo que hacerlo mientras tu trabajo perjudica tu bienestar. Un empleo físicamente exigente puede aumentar los dolores y limitar tu movilidad. El estrés constante también puede hacer más difícil manejar determinados problemas de salud.

Si cada jornada termina dejándote agotado o notas que tu trabajo está empeorando tu condición física, considera si realmente necesitas mantener ese ritmo. En algunos casos, la alternativa no tiene que ser dejar de trabajar de inmediato: reducir las horas, cambiar de puesto o modificar la fecha de retiro también pueden ser opciones.

3. Ya tienes suficiente para cubrir tus gastos

Es cierto que la gran mayoría de los trabajadores estadounidenses no tienen ahorros para la jubilación; pero eso no significa que no haya personas que sí los tengan. Los temores de no contar con suficiente dinero hacen que algunas personas posterguen su retiro cuando, haciendo algunos ajustes financieros, pudieran vivir con sus beneficios del Seguro Social y sus ahorros.

Supongamos que tienes $500,000 dólares ahorrados y esperas recibir $36,000 dólares anuales del Seguro Social. Si aplicas una tasa de retiro del 2.5%, tus ahorros aportarían $12,500 dólares al año. Al sumar esa cantidad con tus beneficios del Seguro Social, tendrías un ingreso anual de $48,500 dólares, suficiente para muchas familias sin obligaciones financieras, como deudas o el pago de una casa.

Tus números pueden ser completamente distintos, la idea es revisar tus gastos, tus ahorros y tus ingresos garantizados antes de decidir si realmente necesitas trabajar más.

La edad en que solicitas el Seguro Social influye en el monto de tu beneficio mensual. Retrasar la solicitud puede aumentar el pago en determinadas circunstancias, pero también significa esperar más tiempo para recibirlo. Por eso, antes de jubilarte, revisa tu estimación de beneficios y compárala con tus ahorros, pensiones y gastos.

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