Aranceles récord disparan ansiedad: hábitos de consumo estadounidenses en cambio radical, según estudio
La “crisis permanente” arrastrada desde el 2019 está provocando frustración y agotamiento entre los consumidores estadounidenses
Más del 30% de los consumidores encuestados afirmaron tener muy claro cuál es el impacto del aumento de los aranceles. Crédito: Shutterstock
La elevada inflación y la continua incertidumbre en torno a la situación económica están llevando a más consumidores estadounidenses al agotamiento emocional y a cambios radicales en sus gastos.
Recientemente, en un estudio desarrollado por la firma de consultoría estratégica global Simon-Kucher, se conoció que cada vez más consumidores se sienten cansados de la gran influencia negativa que tienen los elevados aranceles sobre sus presupuestos familiares.
Según el análisis, más del 30% de los consumidores encuestados afirmaron tener muy claro cuál es el impacto del aumento de los aranceles, indicando que sus conclusiones sobre la situación son simples: los precios suben y los hogares lo pagan.
¿Quiénes están pagando los aranceles?
A mediados del mes de febrero, en un informe publicado por el Banco de la Reserva Federal de Nueva York, se indicó que, durante el 2025, cerca del 90 % de la carga arancelaria fue asumida por las empresas y consumidores estadounidenses.

Esto ha provocado que cada vez más empresas, fabricantes y comerciantes que dependen de más del 50% de las importaciones trasladen inevitablemente el costo adicional que suponen los gravámenes a las facturas de los consumidores.
Los estadounidenses se están adaptando a una “crisis permanente”
Ante la incapacidad monetaria para enfrentarse a los elevados precios, los consumidores están optando por cambiar de hábitos, dejando de lado sus gastos discrecionales y enfocándose en cubrir sus necesidades básicas.
De acuerdo con una encuesta llevada a cabo por el Instituto Kearney, en los últimos meses el 44% de los encuestados compró menos ropa, el 37% sustituyó marcas de lujo por unas más económicas, un 54% indicó haber comido menos fuera de casa, lo que advierte que el consumidor promedio estadounidense está siendo mucho más cauteloso con sus gastos, analizando más entre precios y categorías a la hora de comprar.

Para Shikha Jain, socia de Simon-Kucher y directora de consumo para Norteamérica, la situación actual la ha denominado una “permacrisis” o “crisis permanente”. Un cúmulo de situaciones que se vienen arrastrando desde el covid-19, afectando directa y únicamente al consumidor.
La experta añade que la presión sostenida por años y la forma en la que el consumidor estadounidense se ha ido adaptando solo resulta en agotamiento mental. “Incluso aumentos modestos pueden resultar más graves de lo que son porque se suman a años de tensión financiera”, indica Jain.
Los consumidores siguen frustrados por los altos precios
Pero, aunque el consumidor pueda parecer confundido, cauteloso o selectivo a la hora de comprar, su comportamiento indica que están frustrados y cansados, destaca un estudio reciente de Kearney Consumer Institute.
En este sentido, Katie Thomas, directora del instituto, expresó que más del 50% de los consumidores encuestados mencionan la inflación y la asequibilidad como una de las principales preocupaciones económicas. “Los consumidores tienen diferentes perspectivas sobre los aranceles y su impacto específico, pero casi todos están frustrados por los precios que parecen seguir aumentando”.
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