¿Recortaste gastos y no puedes pagar tus deudas? Qué hacer
¿Ya recortaste gastos y las deudas siguen creciendo? Estas opciones pueden ayudarte a reducir intereses y hacer más manejables tus pagos
Hay ocasiones en que recortar tus gastos no es suficiente para pagar una deuda sin tener otra estrategia. Crédito: Shutterstock
Cuando tienes la pesada losa de una deuda, hay un momento en el que ahorrar deja de ser suficiente. Ya cancelaste suscripciones, cocinas más en casa y evitas compras innecesarias, pero los compromisos con acreedores siguen pesando cada mes. Si te encuentras en esa situación, quizá el problema ya no esté en cuánto gastas, sino en cuánto te cuesta lo que debes.
Un estudio de Accredited Debt Relief muestra que algunas personas ya están recortando gastos básicos para intentar mantenerse al día. Entre los encuestados, 35% redujo sus gastos en alimentos y 42% hizo recortes en ropa o cuidado personal.
El problema es que vivienda, comida, transporte y servicios no pueden eliminarse del presupuesto. Además, los intereses de las tarjetas de crédito pueden seguir aumentando el saldo, incluso cuando haces un esfuerzo constante por pagar.
Entonces, ¿qué puedes hacer si ya no tienes de dónde recortar?
1. Habla con la compañía de tu tarjeta
El primer paso puede ser contactar directamente al emisor de la tarjeta. Algunas instituciones tienen programas de ayuda para clientes que atraviesan dificultades económicas.
Dependiendo del caso, podrías conseguir una tasa de interés temporalmente más baja, pagos mínimos reducidos, eliminación de algunas comisiones o un plan de pago diferente. Eso sí, revisa las condiciones antes de aceptar. Algunos programas pueden exigir que dejes de utilizar la tarjeta.
La ventaja es que no necesariamente reduces la cantidad que debes, pero sí puedes disminuir la presión mensual y evitar que los intereses crezcan tan rápidamente.
2. Considera consolidar tus deudas
Si tienes varias tarjetas con tasas elevadas, otra posibilidad es consolidarlas mediante un préstamo con una tasa menor. Por ejemplo, sustituir una deuda de tarjeta con una tasa superior al 20% por un préstamo personal al 12% podría reducir el dinero que pagas en intereses.
No obstante, esta alternativa exige que la nueva mensualidad deba caber en tu presupuesto y la tasa que recibas dependerá de los requisitos del prestamista. La consolidación tampoco garantiza que terminarás pagando menos si extiendes demasiado el plazo.
3. Un plan de gestión de deudas puede ayudarte
Si tienes ingresos suficientes para pagar, pero los intereses hacen que el proceso sea demasiado complicado, puedes investigar un plan de gestión de deudas mediante una agencia de asesoramiento crediticio. En estos programas, la agencia puede intentar conseguir tasas de interés más bajas o eliminar determinadas comisiones con los acreedores. Después, tú haces un solo pago mensual y la agencia distribuye el dinero entre las cuentas participantes.
Generalmente, el objetivo sigue siendo pagar el total del capital. La diferencia está en que los pagos pueden resultar más organizados y manejables.
4. Si no puedes pagar todo, analiza otras alternativas
Cuando tus ingresos simplemente no alcanzan para cubrir las deudas no garantizadas, algunas personas consideran la negociación de deudas. En este caso, una empresa intenta llegar a un acuerdo con los acreedores para liquidar determinadas deudas por menos de lo que se debe. Sin embargo, existen riesgos importantes.
Los acreedores no están obligados a aceptar la negociación. Además, este proceso puede afectar tu historial crediticio, generar comisiones y, en algunos casos, tener consecuencias fiscales por la deuda perdonada. Por eso, es importante entender todos los costos antes de entrar en un programa de este tipo.
5. La bancarrota puede ser otra opción
Si pagar las deudas ya no es una posibilidad realista, también puedes consultar sobre la bancarrota. Es una decisión importante y puede tener consecuencias a largo plazo sobre tu crédito y tus finanzas. Por eso, antes de tomarla, conviene hablar con un abogado especializado. Las reglas y protecciones pueden variar según el lugar donde vivas.
En ese punto, puede ser más útil concentrarte en el costo de la deuda. Hablar con tus acreedores, buscar una tasa menor, consolidar saldos o recibir asesoramiento financiero son caminos que puedes analizar antes de tomar una decisión más drástica. Lo importante es no esperar hasta que los pagos sean completamente imposibles. Mientras antes conozcas tus opciones, más posibilidades tendrás de elegir una alternativa que se ajuste a tu situación financiera.
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