Qué prestaciones laborales perderán los trabajadores este año por ley de Trump
La nueva ley fiscal de Trump, conocida como el One Big Beautiful Bill, eliminó deducciones clave para las empresas y pone en riesgo algunos beneficios laborales
Con la nueva ley de Trump, las empresas pensarán dos veces ofrecerte más beneficios laborales. Crédito: Shutterstock
Volver a la oficina después de las fiestas puede traer más sorpresas que correos acumulados. Para muchos trabajadores en Estados Unidos, el inicio de este año vino acompañado de pequeños cambios que afectan directamente su día a día laboral: beneficios que desaparecen sin previo aviso. Detrás de estos ajustes está la nueva ley fiscal y de gasto impulsada por el presidente Donald Trump, cuyos efectos no solo recaen en los impuestos personales, sino también en las prestaciones que ofrecen las empresas.
Aunque la atención pública se concentró en medidas populares como la eliminación de impuestos sobre propinas u horas extra, hubo modificaciones menos visibles que impactan a los empleadores. Estos cambios redujeron o eliminaron deducciones fiscales para las empresas, obligándolas a replantear qué beneficios pueden seguir financiando sin afectar sus costos.
“Las compañías evaluaron cómo los cambios impactaron su negocio y qué beneficios ya no pueden ofrecer”, explicó Miklos Ringbauer, contador público certificado en Los Ángeles a CBS MoneyWatch.
Menos incentivos para la filantropía corporativa
Uno de los ajustes más relevantes afecta las donaciones empresariales. A partir de este año, las empresas deben superar un umbral mínimo del 1% de su ingreso gravable antes de poder deducir donaciones a organizaciones benéficas. El límite máximo sigue siendo del 10%, pero la nueva barrera cambia por completo el panorama para compañías con márgenes ajustados.
Los importes superiores al límite del 10%, así como el límite inferior del 1%, pueden transferirse y deducirse durante cinco años. De lo contrario, el importe del límite inferior del 1% se pierde para siempre.

Por ejemplo, si el límite mínimo del 1% de una empresa es de $10,000 dólares y las donaciones alcanzan los $50,000 dólares, la empresa puede deducir $40,000 dólares y transferir $0. Si las donaciones alcanzan los $110,000 dólares, la empresa puede deducir $90,000 y transferir $20,000 dólares.
“El límite del 1% es importante porque coincide con lo que muchas empresas han donado históricamente desde los años noventa: el 1% de sus ingresos gravables“, afirmó Joe Phoenix, director ejecutivo de la plataforma Givinga. “Ahora estamos observando cómo responde el sector corporativo”.
El temor es que esta medida provoque recortes en programas de donación y en los famosos “matching gifts” (donaciones equivalentes), donde las empresas igualan las contribuciones de sus empleados, como a los planes 401(k). Un estudio encargado por Independent Sector estima que la reducción anual en donaciones corporativas podría rondar los $4,500 millones de dólares.
El límite del 1% “penaliza efectivamente la filantropía corporativa, de baja a moderada”, escribió Jake Wood, director ejecutivo de la plataforma de donaciones Groundswell, en una publicación de LinkedIn. “Por lo tanto, una empresa con márgenes ajustados y que solo dona el 0.5% de sus ingresos a organizaciones benéficas ya no puede deducir esa cantidad. Pensar que duplicará su donación es prácticamente imposible”.
El café gratis ahora cuesta más
Otro cambio que ya se siente en muchas oficinas tiene que ver con la comida. La deducción fiscal por alimentos proporcionados a empleados expiró el 31 de diciembre. Esto significa que los snacks, el café o los vales de comida ahora son considerados ingresos gravables para la empresa.

Según la Encuesta de Beneficios para Empleados 2025 de la Sociedad de Gestión de Recursos Humanos, el 44% de las compañías ofrecía snacks y bebidas gratuitas. El 78 % daba café sin costo. Un 10% contaba con comidas gratuitas o subsidiadas en cafeterías internas.
Eliminar esta deducción generará más de $32,000 millones de dólares en impuestos adicionales para los empleadores hasta 2034, de acuerdo con el Comité Conjunto de Tributación del Congreso.
Aun así, las grandes empresas difícilmente eliminarán este beneficio por completo. Datos de la plataforma ezCater muestran que dos de cada tres trabajadores aseguran ser más productivos cuando hay comida gratis, y el 54% considera este beneficio como el más valorado. Lo más probable es que los menús sean más modestos y menos frecuentes.
Mudarse o pedalear ya no conviene fiscalmente
También desaparecieron de forma permanente las deducciones por transporte en bicicleta y gastos de mudanza. Antes, las empresas podían reembolsar hasta $20 dólares mensuales a empleados que iban al trabajo en bicicleta sin impacto fiscal. Ese incentivo ya no existe.
En el caso de la mudanza laboral, el cambio es aún más significativo. Solo los miembros activos de las Fuerzas Armadas y de la comunidad de inteligencia califican ahora para la deducción. Para el resto, cualquier apoyo económico para cambiar de ciudad se considera ingreso gravable.

“El impacto sigue tomando por sorpresa a empleadores y empleados”, advirtió el despacho legal Cromwell. “Estos pagos están sujetos a todos los impuestos aplicables, lo que obliga a las empresas a aumentar el monto o a negociar previamente las consecuencias fiscales con el trabajador”.
Aunque algunas empresas pueden compensar estas pérdidas con otras deducciones, como la depreciación acelerada de activos, muchos trabajadores notarán cambios graduales en sus prestaciones. Menos apoyos indirectos. Más costos trasladados al empleado. Decisiones que no siempre se anuncian, pero que afectan la calidad de vida laboral.
También te puede interesar:
- Pagar todo en efectivo en EE.UU.: lo bueno, lo malo y lo oculto
- Las mejores ciudades para encontrar trabajo en EE.UU. este 2026
- ¿Lograrán las dos grandes medidas de Trump abaratar la vivienda?
- ¿Cuánto pagaré de impuestos? Estos son los tramos impositivos del IRS
- Cómo te ayudaría que Trump y el Congreso bajen al 10% las tasas de interés de tarjetas de crédito