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Rinden honor a inmigrantes muertos   

En el Dia del Trabajador Caído, jornaleros de NDLON colocan cruces en la Autopista 210, donde murió Roberto Carlos Montoya Valdez, perseguido por ICE

Cruces en honor a los fallecidos bajo las políticas migratorias de la Administración Trump.

Cruces en honor a los fallecidos bajo las políticas migratorias de la Administración Trump. Crédito: Fotos: Jorge Luis Macías | Impremedia

En medio del peligro del tráfico vehicular sobre la avenida Evergreen, el establecimiento de Home Depot en la ciudad de Monrovia y la rampa de descenso de la Autopista Foothill 210 decenas de jornaleros cruzaron hacia el memorial dedicado al Día del Trabajador Caído (Workers Memorial Day).   

Allí, hombres y mujeres miembros de la Red Nacional de Jornaleros (NDLON) clavaron más cruces en la tierra: 66 en total, que es el número de trabajadores inmigrantes que han muerto durante las redadas masivas de inmigración desplegadas por el gobierno del presidente Donald Trump.   

“Es inhumano lo que han hecho”, declaró Inés Jones, quien por 28 años ha estado unida a la lucha de los jornaleros. Ella clavaba la cruz de Mohammad Nazeer Paktiawal. El inmigrante de Afganistán permaneció bajo custodia de ICE un solo día y falleció el 14 de marzo en el Hospital Parkland de Dallas, Texas.    

“Es inhumano lo que han hecho”: Ines Jones, quien depositó la cruz de Mohammad Nazeer Paktiawal, el inmigrante de Afganistán que murió en custodia de ICE, en Texas.

El hombre sirvió junto a las Fuerzas Especiales del Ejército de los Estados Unidos en la provincia de Paktika —una de las más peligrosas de Afganistán— a partir de 2005, según la organización sin fines de lucro AfghanEvac. Él y su familia fueron evacuados cuando el gobierno proestadounidense de Kabul cayó ante los talibanes en 2021.   

Cerca de la malla metálica de la autopista 210, antes ya destacaba una cruz grande que fue depositada en honor a Roberto Carlos Montoya Valdez, el inmigrante guatemalteco de 52 años que falleció el 14 de agosto de 2025 tras ser atropellado por un vehículo en la autopista 210, en Monrovia, mientras huía de agentes enmascarados del ICE.    

Montoya Valdez corrió desde el estacionamiento de Home Depot hacia la carretera en dirección este, donde fue atropellado por un vehículo utilitario deportivo (SUV) en el carril más a la izquierda. Presa del miedo, escapaba de los agentes de ICE y su cuerpo fue repatriado a su país.   

“Este año, trágicamente, debemos añadir los nombres de muchos trabajadores que también han fallecido huyendo de las redadas de ICE, o en los campos de detención de ICE, o defendiendo a los trabajadores frente a una policía federal militarizada”, dijo Salvador Sarmiento, portavoz de NDLON.   

Crece el altar de cruces y fotografías   

También, en la intersección de las avenidas Evergreen y Mountain, los miembros de NDLON armaron un altar improvisado con flores y numerosas cruces que contienen la fecha de la muerte y la fotografía de los trabajadores inmigrantes fallecidos incluyendo a los ciudadanos estadounidenses Renee Good y Alex Pretti, asesinados en Minneapolis, en enero de este año.   

“Tenemos que honrar a los trabajadores que han muerto en el trabajo”, consideró Claire, una organizadora de NDLON. “También tenemos que honrar a quienes murieron en los campos de concentración de ICE, y defender a otros de los agentes paramilitares de Trump”.   

José Madera y Marlom Portillo, miembros de NDLON, colocan nuevas cruces en el memorial de la Autopista 210, frente al Home Depot de Monrovia.

De acuerdo con datos de la Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales (AFL-CIO), la mayor federación sindical de Estados Unidos que representa a casi 15 millones de trabajadores, en 2024, más de 380 trabajadores mueren cada día debido a condiciones peligrosas. El total de fallecimientos se estableció en 5,070.    

Claire dio a conocer que los trabajadores de color fallecen en el trabajo a una tasa más elevada: las tasas de mortalidad laboral entre los trabajadores afroamericanos y latinos son desproporcionadas en comparación con las del resto de los trabajadores y se estima que 530 trabajadores fallecieron a causa del calor en el lugar de trabajo; sin embargo, tanto las cifras de casos mortales como las de no mortales subestiman la magnitud real del problema.   

Los homicidios en el lugar de trabajo continúan siendo un problema significativo, habiendo aumentado un 3 % desde 2023; por su parte, los suicidios laborales disminuyeron un 6.4 % con respecto a 2023.   

“Esto es una catástrofe”, dijo. 

Un día para curar el alma  

José Madera, director general del Centro de Trabajo de NDLON, en Pasadena, destacó que el “Dia del Trabajador Caído” es un reconocimiento a los trabajadores que fallecen en el trabajo debido a la falta de seguridad y equipos adecuados.  

“Cada día hay trabajadores que se lastiman y mueren por no tener seguridad o el equipo de seguridad que necesitan para hacer un trabajo de construcción, de pintura o de los diferentes trabajos que hacen los jornaleros”, dijo. “Es día para curar el alma, pero también para promover la salud y seguridad de los trabajadores que cuando aceptan un trabajo”.  

Recuerdan a los trabajadores caídos.

Por ello, Madera consideró que las compañías que contratan a los jornaleros deberían proporcionarles el equipo de seguridad que necesitan para hacer un trabajo, porque, al protegerlos a ellos, se protege también a sus familias.  

Con relación al trágico fallecimiento del jornalero guatemalteco Roberto Carlos Montoya Valdez, el activista manifestó que, “cuando empezaron las redadas, lo único que trajo el Gobierno federal fue odio y terror”.  

“Eso es lo que hemos mirado en todas las calles de Los Ángeles y en otros estados; agentes con pistolas y máscaras han traído terror; han separado y secuestrado a la gente que nomás viene a trabajar, y uno de ellos era Roberto Carlos Montoya”.  

Madera consideró que, además de las protestas venideras del 1 de mayo en todo el país, las familias latinas y los votantes de esta raza podrán cambiar el destino de la aplicación “cruel y despiadada” de las leyes de inmigración.  

“Mucha gente está diciendo: este Estados Unidos no es el país donde yo quiero vivir. Ese no es mi país, y por eso, la gente que puede votar está levantando su voz”, dijo. “Ya miramos en odio en Los Ángeles, en Chicago, en Minneapolis, y creo que todos estamos unidos en solidaridad, porque solo el pueblo salva al pueblo”.  

Y, aunque Carlos García, un jornalero mexicano de Mazatlán, Sinaloa no puede votar, sí cree que puede influir en sus compañeros ciudadanos naturalizados para que defiendan a la comunidad en las urnas.  

“La cosa está difícil. No tengo papeles. Estoy indocumentado. Vine con visa y tengo un caso de migración, pero no se resuelve desde hace años”, dijo. “Ahora, mi principal preocupación es pagar la renta mensual, seguido de la comida. Eso me da alivio”.  

García, de 78 años subrayó que la “crueldad e inhumanidad” que sufren los inmigrantes en situación irregular va más allá de la compresión razonable.  

“Esas personas que cometen ese odio y racismo son criminales que no tienen empatía por nadie”, afirmó, “Pero, sí. Me gustaría hacer algo por mis hermanos jornaleros”.  

Las amenazas de Caltrans  

Marlom Portillo, coordinador del currículo de educación popular en la Red Nacional de Organización de Jornaleros manifestó su confianza porque cada uno de los 66 inmigrantes que han muerto -hasta ahora- a manos o en custodia del gobierno de los Estados Unidos alcancen algún día la justicia.  

“Espero que así sea. Nosotros seguimos luchando, tiene que haber justicia, porque no nos vamos a quedar callados. Nuestra demanda de justicia no va a parar”, expresó. “Cada vez que protestamos se consolida más la lucha en la comunidad”.  

Sin embargo, Portillo dio a conocer que el memorial que han erigido con las cruces y fotografías de los inmigrantes muertos ha sido vandalizado y destruido en ocho ocasiones.  

Y aunque los automovilistas que pasan por la rampa de salida de la Autopista Foothill 210 en la avenida Evergreen hacen sonar el claxon y los alientan en su lucha, todavía no reconocen del todo que allí están las cruces de 66 inmigrantes muertos y un cartel que anuncia el motivo del memorial.  

Pero, quienes sí lo saben, son las autoridades del Departamento de Transportación de California (Caltrans), quienes han amenazado no con destruirlo sino quitarlo el 1 de julio de 2026 para “guardarlo”, debido a labores “de mantenimiento”.  

“Por lo menos ya no lo van a destruir, sino a guardar”, expresó Marlom Portillo. 

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